Me mudo

16 08 2010

Sin sentimentalismos. Va ser lo mismo pero en otro lado. Como que lo mismo?! Sera incluso mejor porque la idea del nuevo blog es agrupar las cosas de todos los que nos vamos de intercambio por Asia mas otro que esta en Melbourne. El nombre es muy original http://oceasia.wordpress.com Hala! Con viento fresco!

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Noche y día

10 08 2010





The real police work

6 08 2010

A veces nos da por suponer que alguien a quien realmente no conocemos le caemos mal – Ese me tiene atravesado. No se que motivos tendra pero se le nota en la mirada que no soy de su agrado- Lo mas seguro es que no sepa ni nuestro nombre ni le caigamos bien, mal o todo lo contrario, pero da igual, con poco hay suficiente para montarnos la película y estar entretenidos un rato. Así somos. Si de repente aparece un elemento extraño en el horizonte hay que etiquetarlo. Bueno, malo o muy de vez en cuando, neutral. Listo? Todo bajo control? Ya sabemos a quien mirar mal.

Como hasta ayer yo hacia con la policía. Aunque quizás con estos tenga alguna pista concreta de que no les caigo bien. Los pelotazos en la frente no ayudan a fraguar una amistad. Pero aun sin ese motivo o ningún otro en concreto siempre me dio por mirarles mal. Sera la arrogancia, sera que nunca aparecen para nada bueno, sera porque como ciudadano hijo de otros ciudadano que pagan sus impuestos no acabe de creer que están a mi servicio. Como decía mi compañero de piso en Guadalajara – Dime una cosa buena que la policía haya hecho por ti. Pero como dije, eso hasta ayer que estaba con gente del hostal (mochileros se hacen llamar) tomando unas cervecitas en mi barrio de Seul, un barrio muy tranquilito con casitas bajas  alejado de las calles de tiendas y grandes avenidas, cuando aparece un coche patrulla y se bajan dos policías. Momento que todos los que estabamos ahi reconocimos como la hora de irnos a dormir. Lo primero que hizo fue darnos las buenas noches y explicarnos que efectivamente , ese era un barrio muy tranquilito. Ojo al detalle de un policia hablando en ingles. Entonces, cuando parecía que nos iba a mandar a la cama nos dice que si vamos a estar un rato mas, sigamos hablando bajito para no molestar a los vecinos. No contento con ser cortes y considerado, el policía coreano decide quedarse un rato hablando con nosotros para preguntarnos de donde eramos, para explicarnos que el también habia sido mochilero y para que le hiciéramos la pelota diciéndole lo bonito que era corea y lo civilizado que eran los coreanos… Y después de estar un rato nos dice que le disculpemos pero tiene que seguir patrullando y se va. Así se fue, tan contento después de dejar tambaleando una de esas certezas vitales en la que yo le caigo mal a la policía y por lo tanto (siempre en este orden), ellos me caen mal a mi. Creyéndome aquello del “The real police work” que dicen en The Wire para explicar que la policía no debería tener la mentalidad de perseguir y castigar, si no la de velar por la tranquilidad del barrio y preocuparse por los problemas de los vecinos.

Y mira que me gustaba mirar mal a los policías pero estos coreanos me lo van a poner difícil porque previously en ser un policía coreano…(pausa dramática) se les ha visto acompañar a un borracho hasta un taxi para que llegara a su casa ebrio y salvo o llevar en el coche patrulla a unos mochileros hasta el hostal porque se habían perdido o (muy fuerte) cuando estaban obstaculizando una calle con el coche patrulla, el coche de detrás les pita y se apartan como si fuera lo mas normal. Pues así están las cosas. Creo que me voy a tener que imaginar nuevos enemigos como por ejemplo… La que lleva mi hostal que amenaza con hacerme dormir en una sauna.

(Se que hay faltas, pero la culpa es del teclado coreano)





La meseta de Tejina

8 06 2010

Nada más llegar a casa me doy cuenta de que me falta algo. Lo más lógico hubiera sido aprovechar para descansar un poco pero las montañitas de al lado de casa me tienen inquieto. Los buenos momentos vuelven a ti por un olor, un sonido… En mi caso es un lugar. Creo que tenía 16 años cuando fui a la montaña a escalar, iba de vez en cuando. Luego cuando mis padres me lo prohibieron terminantemente  empecé a ir todos los fines de semana y no es que fuera bueno escalando pero es que hacer lo que me salía de los cojones sabía a gloria en lo alto de una montaña. Lo de fumarse un porro en la esquina es para rebeldes amateur (que gran palabra amateur).

A partir de ahí empezaron a sumarse amigos y con el tiempo se convirtió en un clásico. Barraquito en el Frangélico (bar de Tegueste a pie de la montaña) y venga para arriba con todos los trastos. Los trastos por supuesto eran todos de Luis (cuerdas, arneses, chapas, grigri, cintas express y más cosas que hacía que la mochila pesara un huevo) porque el profesional que había empezado todas esas peregrinaciones era él. Yo iba y escalaba pero me di cuenta rápido que de aquello no haría carrera. Daba igual, la cosa era subir hasta donde empezaban las vías (como a media hora de caminata suave más quince minutos de subida dura desde que dejabas el Frangélico), escalar un poco y luego echar la tarde, o la tarde y la noche cuando nos quedábamos a acampar. A base de acampadas nos hicimos unos profesionales del hornillo, los amigos de santa cruz me llamaban el chef cuando iba de acampada con ellos. La base siempre era el arroz (mítico arroz con plástico quemado cortesía de las bolsitas de arroz basmati de mi madre) o la pasta. Después se añadían salchichas, atún, maíz, tomate, mejillones, berberechos… Un clásico de las cenas el plato de arroz con todo, cortesía por supuesto del asalto previo a las neveras de las familias correspondientes. Gran descubrimiento posterior fue el hornillo linterna del que Luis tiene un recuerdo imborrable en su brazo de la noche que le quemé sin querer queriendo.  Otro gran punto a favor era que lo alto de todo no era un pico, sino una gran meseta donde una vez acabado el festín subíamos para montar las tiendas (la montaña se llamaba o la llamábamos la meseta de tejina). Una explanada como de un kilómetro de largo por unos doscientos metros de ancho donde acampábamos y campábamos haciendo el animal borrachos como cernícalos sin miedo a enriscarnos (gran palabra canaria que si tuviera que poner a lo peninsular sería algo como precipitarnos al vacío rebotando por las escarpadas laderas de una montaña). También llevábamos tambores y guitarras para completar el festival (sí, es buen momento para que recapitulen acerca de todas las cosas que podíamos llegar a subir sumándole además dos garrafas de agua). Aunque no siempre hacíamos el burro cuando íbamos borrachos, cuando además íbamos fumados podíamos pararnos a flipar con las vistas o tener la gran idea junto con Adal de arrastrar la caseta de Luis, con Luis dentro por supuesto, hasta el borde del risco.

Me pregunto como semejante panda de ineptos nunca se mató yendo a escalar. No lo logro adivinar aunque alguna vez estuvimos cerca. Del Top 3 de esas veces me incluyo en la número tres, aunque toda la culpa es de Luis por dejarnos solos. Fue la vez en que me hice un lío chapando y tenía como 7 metros de cuerda libre estando a 5 metros del suelo. La número 2  fue cuando estaba asegurando a Yeray, tenía el grigri al revés y sólo nos dimos cuenta cuando llegó hasta el final de la vía, a unos 10 metros de altura (el grigri es un asegurador que bien puesto bloquea la cuerda cuando cae el que escala y cuando está mal puesto permite que el escala se estampe con toda tranquilidad contra el suelo). Y la número uno, de la que ahora nos podemos reír con tranquilidad, fue cuando Luis se partió el culo y tuvo que sentarse tres semanas sobre un flotador. Sólo diré que nos estábamos picando a ver quien rapelaba más rápido. Todas estas cosas hicieron que le cogiera un amor tremendo a la meseta. Tanto como para que me pasara las últimas cuatro noches antes de venirme por primera vez a Barcelona acampando allá arriba. Tanto como para a la vuelta de una noche de fiesta en vez de irme a casa, tomar camino hacia la meseta (me di la vuelta otra vez al llegar al Frangelico porque habían unos perros que me daban miedo). Tanto como para cada vez que vuelvo en avión pida asiento a la derecha porque es el lado donde se ve la montaña al aterrizar.

Aunque en los primeros años de universidad seguíamos yendo, poco a poco le fuimos perdiendo la pista a Luis y no es que no me fíe de la profesionalidad de Adal montando vías, pero creo que la grandeza de ir a escalar era despreocuparse de todo, montarse un bocadillo de sardinas en tomate con cebolla, liarse un porrito a pie de vía y empezar a escalar con la calma dejando tranquilamente toda responsabilidad en manos de un profesional (Luis). Acordarme de estas cosas y más (cortar a machetazos caña de azúcar para comérnosla, los documentales de lagartos a mediodía de resaca, Adal ignorándonos cuando estaba rayado porque le había dejado la novia…) hizo que hace un par de días me fuera a andar solo, como anciano enajenado, por la mesa Mota para arriba (Guille tu perro sigue en plena forma). Y no es que la Mesa Mota esté cerca de la meseta pero es que gracias al google earth descubrí que una vez arriba se ve algo grandioso.

Algo que (parafraseando y adaptando el discurso Don Drapper en el final de la primera temporada de Mad Men) hace que me invada la nostalgia, como el dolor de una vieja herida, un dolor de corazón, mucho más intenso que un recuerdo. Esta montaña, no es una montaña. Es una máquina del tiempo. Va hacia atrás y hacia adelante. No se llama la meseta, se llama el carrusel. Nos lleva al momento al que deseamos regresar. Nos permite viajar como lo hace un niño. Dar vueltas y vueltas y volver a casa. El lugar donde nos sentimos vivos.





It’s time to move on Jack (Conclusiones sobre Lost)

3 06 2010

Algunas conclusiones sobre LOST. Recomienda leerse con la musiquita porque te pone en situación y emociona un poco.

La acabo de terminar de ver y me parece increíble. No sé si ya como respuesta a los rumores de los fans sobre si es el limbo, si están todos muertos o lo que sea. Pero más allá de la ciencia-ficción, es un final que responde a la condición humana (“the dickensian aspect” para los que hayan visto The Wire): al sufrimiento, a la alegría, a la rendención, al sentimiento de culpa… Se deja a toda la mitología y fenomenología de la isla en un segundo plano. La isla es un espejo que personas personas perdidas miran para encontrarse.

Como se me pierden en la memoria la escotilla, el cisne o la isla hydra para que me reboten en toda la frente las frustaciones y los dilemas de Locke o las idas y venidas del matrimonio coreano. Porque todas estas experiencias al recordarlas como vividas hacen que personas que están perdidas se puedan redimir y como dice el padre de Jack: MOVE ON

Que más da el humo negro, que más da oceanic y sus botellitas de agua, que más da 4 que 8 que 15 que 16, que más da que sea una isla. Perdidos podría haber sido sólamente ese escenario atemporal de la sexta temporada si no fuera porque para desarrollar bien los personajes se tarda un par de temporadas.

Por eso para mí el debate no está en el magnetismo o en la física cuántica. Estaría en preguntarse si te crees a Locke, y yo me lo creo hasta llorar o en si no te partes con la sorna de Ben o en si no te irrita cada aparición de Waaaalt, hasta el punto de querer apagar el ordenador. O si ya nos ponemos muy filosóficos nos ponemos a discutir el que, el cuando y el porqué de ese mundo donde  se encuentran los personajes en la sexta temporada. Yo digo que es atemporal, incluso cíclico pudiendo ser el limbo.

Así que el que siga diciendo que se siente estafado o que se queda igual o que nada tiene sentido, le recomiendo  vaya rápido a comprase un billete de Oceanic que a lo mejor tiene suerte y logra encontrarse con un poco de humanidad.

Bueno esto es a bote pronto y en caliente las impresiones de la conclusión de Lost, que mañana ya será otro día y a lo mejor ya no me gusta. No sigo porque además son casi las cinco de la mañana y en unas horitas me voy a la isla de Richard (gracias Adal por la ocurrencia)

P.D: Esta entrada empezó como un comentario sobre el vídeocomentario del Blog de Adal, pero se me fue un poco de las manos y acabo aquí.





Me sobran los motivos

1 06 2010

Esta es una de las cartas de motivación que entregué en la universidad para explicar porque me quería ir de intercambio.

Leyéndola dos meses después creo que  me pasé de peloteo con el tema de arquitectura, no porque no quiera hacer todas esas cosas, pero en proporción con el resto de cosas que haré, a lo mejor se me fue la mano. De todas maneras estoy bastante de acuerdo con alejandro del pasado y creo que la voy imprimir para después clavarmela en la frente y tenerla presente por si me despisto en algún momento.





El año del perro

31 05 2010

Esto es para los que no se hayan enterado y para los que se hayan enterado también: lo dejo. Se cierra el chiringuito de Balmes  para abrirlo en otra parte. Me voy a Seúl donde no sé si tienen ley cívica, y en caso de que tengan me dará igual. Donde habrá políticos como los de aquí, pero tampoco les entenderé. Me voy para cambiar de aires y finiquitar la carrera entre otras cosas. Mañana, otras cosas; hoy, un formulario.